Habilidades de liderazgo para gestionar equipos en varios países

Habilidades de liderazgo para gestionar equipos en varios países

Una tarde gris de mayo, mientras el frío de Santiago empezaba a colarse por las rendijas de mi estudio, el teléfono vibró sobre la mesa de madera. No era una urgencia de esas que queman el depósito o detienen la logística de la última milla. Era un mensaje de un antiguo colega en Bogotá. Me decía, con esa cortesía colombiana que a veces nos cuesta decodificar a los chilenos, que el proyecto regional estaba frenado. No por falta de presupuesto, sino por un malentendido cultural que nadie se atrevía a poner sobre la mesa. El reflejo azul de la pantalla en el ventanal oscuro de mi estudio en Santiago, mientras el silencio de la casa contrastaba con el caos de un chat grupal activo, me recordó por qué dejé el corporativo: la brecha entre lo que dicen los libros y lo que pasa cuando cruzás fronteras es un abismo.

El mito del manual único para la región

Pasé once años como jefe de proyecto en una multinacional de retail. Manejaba equipos de entre 8 y 15 personas repartidas en Chile, Argentina, Perú y Colombia. En el papel, todos hablábamos español y compartíamos objetivos de venta. En la realidad, gestionábamos cuatro realidades económicas distintas, tres husos horarios que nunca terminaban de encajar y muchas formas diferentes de no entenderse. Los manuales de liderazgo que compraba en el Duty Free de los aeropuertos siempre hablaban de "estandarizar procesos" y "comunicación clara". Suena bien en un slide deck, pero es veneno puro en la práctica.

Notificaciones de chat en un celular reflejando luz azul en una habitación oscura

Cuando intentás estandarizar la comunicación interna para que todos operen bajo el mismo código, cometés el primer error de novato. Lo que en Santiago vemos como eficiencia —ser directos, secos, ir al grano—, en Bogotá puede ser percibido como una agresión gratuita. Durante las primeras semanas de marzo, intenté aplicar un sistema de reportes ultra-simplificado que funcionaba perfecto en mis equipos locales. Para el equipo en Lima, ese nivel de "claridad" sin el contexto relacional previo se sintió como una falta de confianza. El liderazgo transnacional no es un software que instalás; es una traducción constante.

La prueba de fuego de la comunicación asíncrona

Hacia fines de noviembre del año pasado, antes de soltar el cargo, decidí poner a prueba algo que hoy se vende mucho en los mejores cursos de liderazgo para gerentes con equipos remotos: la comunicación asincrónica. La teoría dice que, para evitar la fatiga de Zoom y los problemas de horario, hay que dejar de depender de las reuniones en vivo. En mi caso, con 4 países involucrados en la gestión, las reuniones eran un rompecabezas. Chile cambia de huso horario en abril, lo que nos desajusta con Perú y Colombia de un día para otro. Si no tenés cuidado, terminás pidiéndole a alguien que se conecte a su hora de almuerzo solo porque vos querés terminar tu jornada temprano.

Implementé un sistema de hilos de discusión donde las decisiones se tomaban en un plazo de 24 horas. ¿Qué sobrevivió al primer mes? La mitad. Descubrí que la habilidad crítica no es saber usar Slack o Notion, sino el criterio para saber qué amerita un video y qué puede morir en un texto. En el retail, donde el stock se mueve rápido, no podés esperar 24 horas para decidir una rebaja de precios en una tienda de Buenos Aires. Pero para el diseño de una campaña regional, la asincronía nos salvó la cordura. Evitar la sobrecarga de información directa y constante es clave, porque cuando todo es urgente y todo es "claro", nada es importante.

Reloj mostrando diferentes husos horarios en una oficina personal

El factor Hofstede en la mesa de reuniones

En mi libreta verde, donde anoto lo que realmente funciona de cada curso que hago, tengo subrayado el concepto de distancia de poder. No es algo que te enseñen en la inducción de la empresa. Un empleado en Colombia suele ser mucho más jerárquico y respetuoso de los rangos que uno en Argentina, donde el debate es el deporte nacional. Si liderás a ambos con la misma mano, a uno lo vas a anular y con el otro vas a chocar constantemente.

Recuerdo una reunión donde un analista peruano tenía la solución a un problema de inventario, pero no la dijo porque su jefe directo estaba presente y no le había dado la palabra. Yo, con mi mentalidad de retail chileno de "cortemos el problema ahora", casi lo paso por alto. Tuve que aprender a leer los silencios. En culturas de alto contexto, lo que no se dice es más importante que lo que se escribe en el acta de la reunión. Esa es la verdadera habilidad: desarrollar un oído fino para la frecuencia en la que transmite cada país.

La traducción cultural como ventaja competitiva

A menudo me preguntan si vale la pena invertir en programas de formación de alto nivel. Yo mismo revisé hace poco las opiniones Academia de Liderazgo NCL tras probarla en reuniones reales, y lo que rescato es que el liderazgo moderno no se trata de mandar, sino de traducir. Traducir objetivos globales a realidades locales sin que se pierda el alma en el camino.

Mano escribiendo en una libreta verde con un mapa de Sudamérica cerca

Mi ángulo es este: no busqués la eficiencia a través de la uniformidad. La sobrecarga de mensajes directos, esos que buscan no dejar lugar a dudas, suele ser percibida como impositiva en culturas donde la relación personal precede al negocio. He visto proyectos de millones de dólares hundirse porque un gerente en Santiago mandó un correo demasiado "eficiente" a un proveedor en Lima. El proveedor se sintió maltratado, bajó la prioridad del pedido y el stock no llegó a tiempo para el CyberDay. Ese es el costo real de no saber gestionar la cultura.

Gestionando el inventario emocional

Como jefe de 15 personas durante más de una década, aprendí que cada integrante del equipo tiene un "lead time" emocional diferente. No podés pedir la misma velocidad de respuesta un lunes por la mañana en todos lados. Esa punzada familiar en el estómago al recibir una notificación de Slack un domingo por la tarde, sabiendo que para alguien en otro país ya es lunes por la mañana debido al huso horario, es algo que un buen líder debe evitar causar en los demás. Es respeto básico por el tiempo del otro, algo que no siempre viene en el manual de procedimientos.

Lentes sobre reportes de retail con una videollamada borrosa al fondo

Lo que queda cuando se apaga la cámara

Después de un mes de seguimiento constante a estas prácticas, te das cuenta de que el liderazgo transnacional es, en el fondo, un ejercicio de humildad. No sos el jefe que tiene todas las respuestas; sos el facilitador que asegura que el de Argentina no pise al de Perú y que el de Colombia se sienta escuchado sin necesidad de un protocolo de mil pasos.

Dejé mi cargo en 2024 cansado de las frases vacías, pero no de la gente. Todavía me escriben mis antiguos reportes para pedirme consejo, y no me preguntan por el KPI de ventas, sino por cómo manejar esa fricción que genera trabajar con alguien que está a tres mil kilómetros de distancia. La habilidad más grande no es dominar una plataforma de gestión de proyectos, sino entender que, aunque la tecnología nos acerque, la cultura sigue dictando el ritmo de la marcha. Si lográs que tu equipo se sienta visto y respetado en su propia idiosincrasia, ya hiciste más que el 90% de los gerentes que solo leen libros de liderazgo en los aeropuertos.