Cursos de liderazgo para project managers probados tras años en retail

Cursos de liderazgo para project managers probados tras años en retail

Una tarde gris en Santiago, de esas donde el smog se queda pegado a los cerros, recibí una notificación en el teléfono que me sacó del letargo. Era un antiguo colega del retail, un tipo que hoy ocupa mi viejo escritorio, pidiéndome ayuda para manejar una crisis de equipo que ningún manual de aeropuerto parecía resolver. Me decía que la gente estaba quemada, que los plazos de entrega del nuevo centro de distribución se estaban estirando y que las reuniones semanales parecían más un velorio que una sesión de planificación estratégica.

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Esa tarde, mientras le respondía, sentí de nuevo esa presión en el pecho al ver el icono de Slack parpadear con un problema que ya habías explicado tres veces esa semana. Es una sensación física, casi un nudo, que te recuerda que por más títulos que tengas, el liderazgo en el barro del retail es otra cosa. Pasé once años como jefe de proyecto en una multinacional —coordinando equipos de entre 8 y 15 personas, en 4 países distintos, lidiando con 3 husos horarios y muchas formas creativas de no entenderse—. Sé lo que es que una instrucción se pierda en el 'last-mile' de la comunicación corporativa.

El peso de dirigir en el mundo real del retail

El retail en Latinoamérica no es para cualquiera. Operamos bajo estructuras de mando y control muy verticales, donde la jerarquía todavía pesa más que la lógica en muchas ocasiones. Durante mi década en la multinacional, aprendí que gestionar un proyecto no es solo mover piezas en un diagrama de Gantt; es gestionar las expectativas de un gerente en México, un proveedor en China y un equipo local que solo quiere irse a su casa a las seis.

Recuerdo perfectamente el eco de mis pasos en el pasillo vacío de la oficina a las siete de la tarde, después de una jornada de reuniones circulares donde no se decidió nada. Esa soledad del mando intermedio es la que te empuja a comprar libros de liderazgo con portadas brillantes. Pero cuando intentás aplicar lo que dice el gurú de turno sobre la 'vulnerabilidad del líder' frente a un equipo que está lidiando con un quiebre de stock masivo, la teoría se desmorona. En el retail, si no hay claridad operativa, la empatía es solo ruido.

Por eso, cuando dejé mi cargo en 2024, me propuse revisar qué de todo lo que se vende hoy en el mercado de la formación realmente sobrevive al contacto con la realidad. No buscaba teorías académicas, sino herramientas que me hubieran servido en aquel martes de crisis en Lima o en la planificación del CyberDay desde Santiago.

Primer plano de manos tomando notas de liderazgo con un teléfono mostrando notificaciones de Slack

Mi encuentro con la Academia de Liderazgo NCL

A mediados de agosto del año pasado, decidí poner a prueba la Academia de Liderazgo basado en la NCL. No entré como un estudiante entusiasta, sino con el escepticismo de quien ha visto fracasar mil metodologías. La NCL (Neuro-Coaching Lingüístico) me llamó la atención porque se enfoca en la identificación de patrones lingüísticos para modificar conductas automáticas. En términos de retail: es como revisar el inventario de palabras que usás para ver cuáles están vencidas y cuáles están ocupando espacio innecesario.

Después de las primeras tres semanas de curso, empecé a notar algo. El programa no te pide que seas una persona diferente; te pide que estructures tus mensajes de otra manera. Para un Project Manager, esto es oro. Muchas veces fallamos porque nuestras instrucciones tienen un 'lead time' de interpretación demasiado largo. Decimos "necesito esto pronto" en lugar de establecer parámetros que el cerebro del otro no pueda malinterpretar.

Si querés profundizar en por qué las capacitaciones genéricas no suelen dar resultados en nuestro sector, te recomiendo leer sobre por qué los cursos de liderazgo tradicionales fallan en retail. La clave suele estar en la falta de pragmatismo, algo que la NCL intenta atacar desde la base del lenguaje.

El error de la empatía excesiva en la gestión de proyectos

Aquí es donde mi opinión diverge de la mayoría de los consultores de TEDx. Existe una tendencia a glorificar la inteligencia emocional y la empatía como la panacea del liderazgo moderno. Pero mi experiencia en el retail me dice lo contrario: la empatía excesiva es un error común que lleva al agotamiento.

Si vos, como líder de proyecto, te cargás al hombro las emociones de 15 personas cada vez que hay un retraso en la cadena de suministro, te vas a romper en un mes. Los PMs más efectivos que conocí priorizan la claridad operativa sobre la inteligencia emocional. No se trata de ser un robot, se trata de entender que la mejor forma de cuidar a tu equipo es dándoles una estructura donde no tengan que adivinar qué esperás de ellos.

Durante la segunda quincena de marzo, tuve la oportunidad de aplicar una técnica de comunicación de la NCL en una videollamada de asesoría con mi antiguo equipo. Había un conflicto entre el área comercial y logística —el clásico roce de toda la vida—. En lugar de apelar a los sentimientos o al 'compromiso con la empresa', usamos una estructura de lenguaje para desactivar el conflicto. Noté que la tensión bajaba no porque se quisieran más, sino porque la ambigüedad en la instrucción había desaparecido. La herramienta fue pragmática: resultados hoy, no en el próximo trimestre.

Evaluando la Academia de Liderazgo NCL: ¿Vale la pena?

Al analizar la Academia de Liderazgo basado en la NCL, la comparo como compararía a un proveedor de logística para una campaña de Navidad. ¿Qué prometen en el slide deck y qué cumplen en la práctica?

Para quienes buscan comparar este enfoque con otros más convencionales, pueden revisar esta guía sobre beneficios para mandos intermedios o explorar estrategias de comunicación en crisis.

Veredicto para el PM que ya no cree en cuentos

Después de once años en la trinchera del retail, mi oído está entrenado para detectar las frases vacías. He dejado pasar cursos de coaching ontológico y diplomados en administración que prometían transformaciones místicas. Lo que rescaté de mi paso por la Academia NCL es que me dio un sistema de chequeo para mis propias reuniones.

El liderazgo no es un estado de iluminación, es un proceso de mantenimiento constante, como la rotación de inventario en una góndola. Si no revisás lo que sale de tu boca y cómo llega al otro lado de la mesa —o de la pantalla de Zoom—, tu liderazgo se vuelve obsoleto.

Si estás cansado de los libros que se leen en tres horas pero se olvidan en cinco minutos, dale una mirada a la Academia de Liderazgo basado en la NCL. No te va a convertir en un gurú, pero te va a dar mejores herramientas para que, la próxima vez que tu Slack parpadee con una crisis, no sientas ese nudo en el estómago, sino que sepas exactamente qué palabras usar para desarmar la bomba.